1 Pedro 4:10 (NVI): “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”.
En el corazón de cada mujer hay un anhelo profundo de que su trabajo, sus pasiones y sus talentos tienen un significado que trascienda lo terrenal. Buscamos que lo que hacemos no solo nos dé satisfacción o ingresos, sino que también glorifique a Dios y deje una huella divina en el mundo. Querida hermana, la buena noticia es que ese anhelo es un reflejo del diseño de Dios para tu vida.
La Biblia nos enseña que somos mayordomas, no dueñas, de los dones y recursos que Dios nos ha dado. 1 Pedro 4:10 nos lo recuerda con una claridad impactante: “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Tu creatividad, tu capacidad para organizar, tu habilidad con las palabras, tu pasión por el servicio, incluso las ganancias de tu emprendimiento … todo es una manifestación de Su gracia que debe ser administrada con sabiduría para Su Reino.
Cuando usas tus talentos con propósito, no es solo un negocio o un pasatiempo; es un acto de adoración. Cada venta, cada diseño, cada clase que impartes, cada comida que preparas con amor, cada palabra que siembras en el corazón de tus hijos, se convierte en un medio para servir a los demás y manifestar la gloria de Dios. Es así como la fe se fusiona con la vida diaria, y lo que parecía mundano se convierte en un legado de trascendencia . Tu propósito no está separado de tus hechos; es la extensión natural de ellos, usados para bendecir.
Mis amadas, te invito a una reflexión poderosa : Haz una lista mental de los talentos que tienes y los recursos que Dios ha puesto en tus manos. Ahora, con un corazón dispuesto, pregúntate: ¿Estoy siendo una buena administradora de la multiforme gracia de Dios?
Hoy te desafío a elegir un talento o un recurso y a usarlo intencionalmente para el servicio de alguien más. Comienza por algo pequeño y permite que ese acto se convierta en una ofrenda a Dios. Recuerda, al multiplicar lo que te ha sido dado, no solo creces tú, sino que también extiendes Su Reino aquí en la tierra.
Con amor, Javir Morales.

